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El tenis de competencia puede ser un deporte muy retador tanto para padres/madres como para los hijos. Son muchos los factores que influyen en el ambiente competitivo y que se desconocen para unos y otros.
Es un deporte donde en una sola competencia se juegan muchos puntos (pueden ser más de 100, dependiendo de la categoría), se pueden perder casi la mitad y aun así obtener un resultado favorable. Cada punto es una oportunidad para sentir presión y donde lo que se puede controlar es poco.
En la gran mayoría de los casos, los padres actúan a partir de un instinto natural para apoyar a sus hijos y con gran frecuencia, se equivocan. Es necesario, por ejemplo:
- Entender cómo funciona la mente, el cuerpo y las emociones,
- Plantear objetivos que puedan controlar y ajustadas al momento del jugador, los objetivos antes de los 16 años deben estar enfocados en la realización (desempeño) y no en resultados,
- Ser padres/madres y no entrenadores,
- Dejar a un lado los juicios y ser un espacio de seguridad y confianza para sus hijos.
¿Pero cómo se logra esto si los padres están llenos de nervios y expectativas que los hacen comportarse de una forma que no brinda seguridad a los hijos?
Puntos que le pueden ayudar a ser el padre/madre que su hijo necesita para lograr una sana práctica y competencia:
- Por mucho que usted sepa de tenis, déjele la formación y entrenamiento al entrenador(a) que usted haya escogido para sus hijos. No se involucre como entrenador o consejero técnico.
- Antes, durante y después de la competencia, enfóquese en el desempeño (cómo jugó) y no en los resultados. En la etapa de formación (que va hasta los 14-15 años), lo importante es el proceso de formación, no ser el #1 de la categoría.
- El tenis es sólo un juego. Evite profesionalizar a su hijo(a) desde temprana edad. Antes de tomar la decisión de desescolarizar, asesórese de un experto en el circuito profesional.
- Permítale a su hijo(a) asumir responsabilidades para su edad. Incentive la autonomía. Esto le permite mejorar su auto-confianza, autonomía e independencia. Todas estas son cualidades importantes en la competencia.
- El tenis es un deporte con muchas exigencias emocionales, comprenda y comparta las presiones emocionales y la complejidad que tiene este deporte. Evite menospreciar las presiones de un deporte individual como lo es el tenis.
- Evite menospreciar las emociones que expresa su hijo(a) tanto dentro como fuera de la cancha. Si se frustra, permítale tener herramientas para gestionar esa frustración y comprenda que la frustración es la consecuencia de unas expectativas elevadas o unos objetivos enfocados en resultados y no en el desempeño o rendimiento. Sentir nervios, miedo, tristeza, entre otros, es humano. Aprender a gestionar esas emociones y evitar la rumia de pensamiento requiere entrenamiento o un trabajo consciente. El trabajo mental en el tenis es tan importante como el trabajo técnico o físico.
- Tenga usted también herramientas para gestionar sus emociones. Con frecuencia, la frustración de los adultos fuera de la cancha, es mayor a la de los niños y niñas dentro de la cancha.
- Comprenda que los niños y niñas tienen derecho a no querer competir y sólo jugar al tenis en un espacio libre de presiones y expectativas. Me encuentro, con frecuencia, niños(as) que no tienen claro por qué compiten. Y unos pocos, que después de algunas sesiones, manifiestan que les gusta más otro deporte. Sea guía, pero no trate de realizar sus sueños a través de sus hijos(as). Esto, con el tiempo, sólo genera una desconexión en la relación.
- Tenga vida más allá del tenis de sus hijos.
- Hágale sentir a su hijo(a) que usted está para apoyarle y ayudarle a sentirse seguro, no está para juzgarle o evaluarle. Haga retroalimentaciones, no juicios.
- Permita que su hijo(a) tome las decisiones dentro de la cancha. No se meta en las discusiones de una bola, déjele resolver. Los padres/madres están para apoyar, no para ser un tercer jugador en la cancha. Sea buen ejemplo para su hijo(a).
- Creer desde edades muy tempranas que su hijo va a ser tenista profesional sólo genera presiones innecesarias que, con frecuencia, llevan al abandono de la práctica del tenis alrededor de los 15-16 años. Una cosa es soñar y otra creer que ese sueño se logra profesionalizando a los niños a edades muy tempranas. Es como si sus padres hubieran decidido a los 8-10 años que usted puede ser médico y lo ponen a estudiar biología, química y fisiología desde esa edad. Deje que sus hijos jueguen al tenis.
- La intensidad horaria en el tenis va de acuerdo con la edad y combinada con la movilidad y preparación física. Su hijo(a) de 10 años no necesita entrenar 10 horas a la semana de tenis. Su hijo(a), puede hacer 5 horas de tenis y otras horas de otro deporte completo como la natación, el rugby o la práctica del yoga (que le servirá para más adelante en el tenis).
- Asesórese para organizar calendarios. El número de torneos y partidos de competencia, también van de acuerdo con la edad. Evite el exceso a temprana edad. Más puede ser menos. No tenga afán, del afán en el tenis, usualmente, quedan muchas frustraciones y retiros en la adolescencia.
Tómese el proceso con calma y respeto hacia el desarrollo de su hijo o hija. El tenis profesional, entendido como el sueño de ser Top 100, es un camino muy largo e incierto. Evite comenzarlo desde muy temprano, permita que empiece como un juego y que sea el tenis de su hijo(a) el que hable.

