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Sólo existen dos estados del ser, estamos en un estado de calma, conexión y amor, o estamos en sufrimiento.
El primero invita a acontecimientos armoniosos y a la abundancia en tu vida. El otro, crea caos dentro de ti y en tu entorno.
Así que, la decisión más importante que puedes tomar en tu vida es: ¿Desde cuál estado quiero vivir?
Pero antes, debo hacerte otra pregunta:
¿Es posible vivir todo el tiempo desde un estado de armonía y amor? No. No es posible.
Los estados de sufrimiento, la rumia de pensamiento, pueden ser inconscientes. Hábitos arraigados, aprendidos o consecuencia de eventos en la infancia que generan emociones y pensamientos que se repiten una y otra vez durante años y, sin darnos cuenta, se convierten en comportamientos -reacciones que se repiten- y luego, empezamos a llamarle “personalidad”. Mientras nos sintamos heridos, insuficientes, incompletos, tristes, insatisfechos, no podremos crear felicidad, relaciones, ni riqueza duradera. Podemos alcanzar el éxito y no lograremos disfrutarlo.
Esta rumia genera una química en tu cuerpo a la que éste se hace adicto y sin darte cuenta, pierdes el control de tu experiencia de vida. Por lo tanto, debes aprender a observar y reconocer tu estado. Debes hacerte responsable de lo que nutres en tu interior. En la medida que te haces más consciente, te darás cuenta cuando has entrado, nuevamente, a un estado de sufrimiento.
El día que decides hacerte responsable de tu estado interior, la experiencia de tus relaciones, la familia, el trabajo, todo el entorno se transforma el día que decidimos vivir la vida de otra manera. La relación que tienes contigo, que es la relación más importante, se transforma. Pero para lograrlo, necesitarás de compromiso y disciplina para estar presente. Dejar de culpar a otros por lo que sucede en tu interior.
Por lo tanto, el estado interior es la relación que tienes contigo, lo que nutres en tu corazón, la experiencia que tienes de tu vida, tus relaciones, el trabajo. ¿La experiencia es de amor y conexión?
Pero te tengo buenas noticias: la transformación es posible. Desaprender, sanar y aprender una nueva forma de experimentar la vida y nutrir una relación amorosa y sana contigo, es posible. Cuando transformas la relación que tienes contigo, transformas todas las relaciones de tu entorno. Tu experiencia de la vida, cambia.
Este aprendizaje aplica, no sólo para la vida diaria –personal, familiar, laboral- sino para estados en los que nos encontramos al límite como en la competencia deportiva. El ser corredora aficionada, -el deporte siempre ha sido parte de mi vida- y llevar un plan de entrenamiento organizado por personas expertas en el tema, me llevó a probar en mí que la mente puede ser entrenada para lograr objetivos que parecen imposibles. Retos que en ocasiones pensamos superan nuestra capacidad física, pero que si trabajamos nuestra mente, logramos alcanzar aquello que en algún momento pensamos “era imposible”.
Al entrenar la mente se crean nuevas conexiones bio-neurológicas que permiten asumir los retos no desde el sufrimiento, sino desde propósitos creados más allá de la ambición personal. Se adquieren estados de calma y pausa, necesarios para la competencia y la toma de decisiones. La perspectiva de cada situación se visualiza de una forma distinta. Nos volvemos más recursivos, creativos y, definitivamente, más fuertes.
La vida, la familia, la pareja, los colegas, los vecinos, nuestros con-ciudadanos, son personas como tú y como yo. Todos buscamos tener un estado interior en paz, pero no sabemos cómo. Todos soñamos con un futuro promisorio, con el éxito, la abundancia y la felicidad. Todos necesitamos ser aceptados y reconocidos, sentirnos seguros; sin embargo, nuestros hábitos de vida, pensamientos, experiencias pasadas, nos generan una experiencia de amenaza y no tenemos las herramientas para hacernos sentir seguros y conectar con los demás.
Así que: ¿esde cuál estado quieres vivir? ¿Desde cuál estado quieres alcanzar tus sueños?

